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23-Marzo-2020 Follagol En Cuarentena, Gana 30 mil pesos para tu bolsillo

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RIFA 0035 - MIEL, Mi Personal Diosa del Amor...

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Anciano Novato
Califa
Mensajes: 46
Registrado: Sab Ene 20, 2018 12:15 am

8-)
Nombre = MIEL, Mi Eterna Dulce MIEL;
Edad = una falta de respeto decirla, pero mayor de 21 años;
Valor = Cobro de Rifa; (5 Arturos de visita);
Nacionalidad = Dulce y Chilena;
Ubicación = Metro Bellas Artes;
Lugar = Edificio moderno, acogedor, discreto;
Conserje = Sí, y pide carnet y registra la visita;
Horario = 19:00 horas;
Recepción = Siempre muuy Atenta; imposible no volver.

Servicio:
Empotamiento = 10.001% empotado;
Estatura = 1,65-1,70m aprox. de Belleza Pura y Natural;
Contextura = Una Diosa, una maravilla Humana;
Cara = Hermosa, Simpática, Única;
Nivel de Photoshop = Si lo hubo, nunca lo noté;
Trato = Muy muy atenta, es muy delicada, se dedica a su visitante;
Besos = Muchos, Dulces, Maravillosos;
Boobies = Hermosas, firmes, turgentes, delicadas;
Culito = Descrito ya muchas veces pero, reiterando, su derriere es: Redondito, Palpable, enteramente Besable;
Pussy = Siempre muy bien Rasurada, Besable, mi obsesión saborearle;
Mamón = SIN, cada vez que lo hace tiemblo de sólo pensar en que voy a sucumbir a sus artes;
Movimientos Pélvicos = ¡Uf! ¡Qué caderas! ¡un swing asesino si lo quisiese!;
Anal = CON RESTRICCIONES, por costo Adicional (¡sólo un afortunado por día!);
Ambiente = Departamento muy Confortable, siempre ordenado, muy pulcro en todo el sentido de la palabra;
Atención = Es, definitivamente, Mi Personal Diosa del Amor.

Volverías = Mientras tenga vida y pueda le seguiré visitando. Es mi adicción culpable.


Experiencia:

Buenas noches, estimados lectores.

Pido las disculpas de rigor a mi Amada MIEL y a todos ustedes puesto que este reporte debería haberlo realizado el fin de semana, pero contratiempos personales y laborales me lo impidieron.

A lo nuestro: Fui informado, una vez más, por Lord Wolfman que había sido favorecido con una rifa de mi Amada MIEL. Rápidamente saco cuentas de mis turnos, planteo en un mensaje día de visita y ella, dulcemente, me reserva el día y la hora elegida.

Llegado el día envío mensaje de confirmación y me indica que todo marcha según lo planificado. Maravilloso.

Llego al edificio, sorteo los trámites de rigor que, si bien es cierto soy habitué, he de cumplirlos siempre. Subo al piso, llego a su puerta y, en ese instante, ya se me acelera el corazón. Pulso el timbre y espero. Mis nervios me poseen. Espero. Escucho tacos en el interior. Me siento observado y, aunque lo sé, mis nervios aumentan. Suena el "¡clack!", se abre la puerta al séptimo cielo, traspongo el umbral y tras de mí se cierra. No hay escapatoria: ¡seré de Ella una vez más!

Volteo. Sonriente me observa y se abalanza a mis brazos. Nos besamos. Le aprieto contra mi pecho. Se retira y observa mis labios con su carmín. ¡Ríe! También río y me limpia con sus dedos de seda. Nos saludamos, intercambiamos algunas preguntas y respuestas (hacía pocos días ya había estado con ella) sólo para actualizarnos e ingresamos a la habitación.

Le iba a pedir toalla y me indica que todo estaba dispuesto, esperándome. Salgo de su ducha ya sin toalla (ya no hay nada que ocultarle. Me conoce al revés y al derecho) y me tiendo a su lado en aquella mullida cama.

Configura su celular en modo silencioso y lo deja sobre el velador al costado de la cama. Me ofrece un masaje el cual acepto gustoso. Sus delicadas manos son fuertes a la hora de un masaje y lo agradezco. Luego me hace voltear y se tiende sobre mí.

Le abrazo y aprovecho la instancia para liberar su belleza de aquel brassiere y retirar su colaless de aquellas nalgas. Vuelve a tenderse sobre mí y nos comenzamos a besar, suave, tiernamente, recorriendo y reconociendo la suavidad y humedad de sus labios. Nuestras lenguas jugaban y recorrían la boca del otro libremente, provocando que nuestros deseos se acrecienten. Mis manos, mientras tanto, recorrían toda aquella extensión de piel de su espalda, su nuca, su trasero, sus muslos hasta donde alcanzaba el largo de mis brazos. Ella tomaba mi cara con sus dulces manitas y recorría mi frente, mis pómulos y mi mentón con su boca.

Rodando lentamente logro dejarla suavemente sobre la cama sin interrumpir nuestros besos y comienzo a recorrer su torso con mi boca: primero sus mejillas, sus lóbulos, su cuello, sus hombros, su pecho, sus boobies desde su base hasta su areola, sus pezones, continúo descendiendo por su vientre de fuego, su ombligo, su Monte de Venus (debería llamarse Monte de MIEL) , separo delicadamente sus muslos y me zambullo en su intimidad, cual picaflor frente a una colorida flor, hundiendo en ella mi lengua libando el néctar que profusamente manaba, provocándole placer y haciendo que cerrara sus ojos en aquel ya celestial disfrute.

Logro arrancarle un orgasmo cuando aprieta sus muslos contra mi cráneo. Jadea. Sus manos se aferran a mi cabello. Se retuerce. Se relaja. Subo a su boca y le vuelvo a besar una vez más. Nos observamos silentes. Volvemos a besarnos. MIEL me hace rodar delicadamente sobre la cama dejándome de espalda y Ella tomando el control de las acciones. Desciende, al igual que hice yo, con su boca recorriendo mi ya abultado vientre hasta llegar a mi abyecto apéndice. Lo besa suavemente. Lo yergue con sus delicadas artes y lo engulle. Le descubre su pardusca cabeza y su lengua lo recorre de punta a rabo literalmente. Besa mis gónadas, recorre el perineo y mi ojete provocándome un instintivo salto su osadía.

Vuelve a engullir mi ahora duro miembro, salivándolo, lambiéndolo, recorriéndolo, provocándome placer con cada dedicada atención. Siento me acerco peligrosamente a mi clímax. Se lo hago notar. Enfunda al "Consentido" y se monta a horcajadas sobre mis caderas pero, esta vez, dándome la espalda, exhibiendo para mi deleite aquellos redondos mofletes que ascendían y bajaban en mortal ritmo. Mis manos, posesas de pasión que siempre MIEL ha desatado en mí, se aferraron a sus albas nalgas siguiendo el vertiginoso y mortal vaivén hasta que en un portentoso y fenomenal Big Bang siento que mi simiente me abandona en un éxtasis indescriptible y enceguecedor. Instintivamente me yergo en aquel instante y la abrazo, obligándola a detener sus movimientos mientras mis últimas gotas de pasión eran depositados en aquel obligado disfraz.

La libero lentamente de mi abrazo volviendo a recostarme, agotado, extasiado, mientras MIEL se desmonta y libera de mí, alcanzando toallitas húmedas para asear al ahora indigno y ridículo apéndice. Deposita todo en un tacho y se tiende a mi lado a retozar.

Luego de unos minutos, consulto por la hora. Me indica que me quedan algunos minutos pero, fiel a mi respeto y principio, especialmente hacia Ella, me yergo y me dirijo a la ducha, una vez más. Ya vestido, retorno a la habitación. MIEL se colocó una bata. Le miro inquisidoramente indicando la prenda y responde a mi tácita pregunta "es para acompañarte a la puerta...". No puedo menos que sonreír y agradecer.

Tomo el resto de mis cosas. Nos acercamos a la puerta y, antes de alcanzar la manija de ella, nos abrazamos y besamos una vez más. Tiernamente. Cariñosamente como se ha hecho nuestra costumbre. Nos observamos un dulce y eterno segundo... abro la puerta. Un último piquito y llamo al ascensor.

Cuando salgo a la calle, un viento frío me envuelve en la ya obscura tarde. Cruzo la calle e inicio mi marcha de regreso a casa pensando, meditando, grabando en mi memoria que Ella, Mi Dulce MIEL, ya es mi Personal Diosa del Amor...

Buenas noches, estimados...


Anciano Novato
Anciano Novato
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Lord Wolfman
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Registrado: Jue Ene 04, 2018 10:05 am

Aca les dejo una fotito de la exquisita Miel

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